El diluvio universal (David Parcerisa)Con la inestimable colaboración del experto en Biblia, David Cangá, en este apartado vamos a profundizar en detalle sobre los acontecimientos y causas que rodearon al devastador diluvio que acabó con la humanidad.
Las escrituras hebreas, como ya apuntamos, fueron inspiradas por relatos esculpidos en tablillas de arcilla presentes en Mesopotamia. Allí se desarrollaron cuatro grandes culturas; Los sumerios, los acadios, los asirios y los babilonios. Combinando la información de ambas vertientes de fuentes, se nos desvela un panorama sorprendente.
Para los académicos el Noé mencionado en las Escrituras Hebreas, es el mismo personaje que, dependiendo a la tradición mesopotámica a la que se recurra, se conoce como Atrahasis, Unapishtin o Ziusudra. Tanto el Noé bíblico, como el Atrahasis/Unapishtin/Ziusudra mesopotámico, son alertados por una deidad sobre un diluvio, instruidos sobre construir una barca para salvarse, y al descender de ella, presentaron ofrendas rituales a sus dioses. Sin embargo, al margen de estas coincidencias, las circunstancias y detonantes del evento, son narrados de distintas maneras en ambas fuentes.

De acuerdo a la versión de una de las más valiosas y completas fuentes mesopotámicas como lo es el Atrahasis, supuestamente los humanos fueron creados para reemplazar en sus duras labores a unos seres llamados los Igigi, Sin embargo, aunque el texto no lo declara abiertamente, de su lectura se intuye un velado plan de los líderes Anunanki, Enlil y Enki. Un plan que pretendía adoctrinar a los seres humanos en el culto ritual a los dioses, pues Enlil, supuestamente molesto por el bullicio de los humanos, enviaba males para ellos. Lo cual hacía a Atrahasis lamentarse así;

¿Hasta cuándo los dioses nos hacen sufrir? ¿Van a hacernos sufrir enfermedad para siempre?”

Entonces se aparecía Enki para comunicarles que, abandonando momentáneamente el culto a sus dioses regulares, y construyendo templos y rindiendo culto al Dios responsable de ese específico mal, aquel mal se acabaría. Los humanos seguían esas instrucciones, y efectivamente, sus males terminaban. Aunque solo están descritos dos eventos de esa manipulación, el reclamo hecho por Atrahasis “Hasta cuando los dioses nos hacen sufrir” nos sugiere la existencia de más casos previos de manipulación.

Según el Atrahasis, el diluvio habría ocurrido como el intento final de Enlil, de exterminar a los humanos, mientras es Enki quien le avisa a Atrahasis y le instruye construir un arca:

“Enki se preparó para hablar y se dirigió a su servidor: Presta atención al mensaje que te diré. Desarma tu casa y construye una embarcación. Olvida las posesiones y salva tu vida. El bote que tú construirás…(Ilegible)

Que el techo sea como el Apsu. Que sea un bote totalmente techado.

Que el sol no pueda penetrar el interior. Construye plataformas superiores e inferiores. El timón debe estar bien sostenido. Yo me manifestaré ante ti más tarde”.

Y Atrahasis lo hace. Sin embargo, mientras se desata la tormenta que mata a toda la población y Atrahasis está junto con su familia, protegidos en el arca, los Dioses que observaban desde arriba, se morían de “hambre y de sed de cerveza”.

Cuando terminó el diluvio, Atrahasis bajó del arca y lo primero que hizo fue ofrecer un sacrificio ritual a los Dioses, y el texto remarca que como moscas los Dioses se abalanzaron sobre esa ofrenda ritual. Este hecho, la vehemencia con la que los dioses Anunnaki se abalanzaron sobre la ofrenda al fuego que les había ofrecido Atrahasis, nos sugiere que, cuando el texto nos detallaba antes, que esos Dioses Anunnaki, se morían de hambre y sed de cerveza mientras caía el diluvio, nos sugiere que ese morirse de hambre, se refería a hambre de culto ritual, y ese morirse de sed de cerveza, se refería a sed de las libaciones, que eran parte importante del culto ritual.2.

Esta versión del diluvio que nos narra el Atrahasis, es corroborada por otra fuente mesopotámica, conocida como “La Epopeya de Gilgamesh”. Esa fuente narra la historia de un Rey de nombre Gilgamesh, que, era un híbrido hijo de una diosa y un mortal. A continuación se nos describe la naturaleza de Gilgamesh. Un ser mortal que tenía las dos esencias combinadas: La humana y la divina, lo cual lo distinguía de los demás mortales:

Gilgamesh era tan deiforme que su pueblo supo que los dioses le habían favorecido. Nintu, la gran Diosa Madre que había formado a los primeros seres humanos de arcilla, también había creado a Gilgamesh. El radiante Shamash, dios del sol, le había dado gran belleza. Adad, dios de las tormentas, le había dado gran coraje. Ea, dios de la sabiduría, le había dado la capacidad de aprender de sus experiencias y convertirse en el más sabio de los hombres. Pero, a pesar de su diosa madre y todos sus divinos dones, Gilgamesh no era un dios, sino un hombre. Entonces, él estaba condenado a compartir el destino común de todos los seres humanos, cual es la muerte”.

Sin ser mitad divino, no le garantizaba a Gilgamesh la vida eterna, pero, la muerte de su cercano amigo Enkidu, lo hizo reflexionar sobre la vida eterna y emprender un viaje para conseguirla. Lo que este héroe hizo fue buscar la forma de contactarse con Atrahasis, aquel que se salvó del diluvio, pues las leyendas decían de aquel, que los Dioses le habían concedido la vida eterna.

En su viaje, Gilgamesh se enfrenta con muchos desafíos. Avanzó en el camino y el Dios Shamash trató de persuadirlo que abandone la travesía, pero no consiguió convencerlo. Gilgamesh siguió avanzando y alcanzó el mar. Allí vio a la ninfa Siduri quien vivía en una casita cerca de la playa. Cuando ella lo vio acercarse, se asustó del andrajoso aspecto de ese extraño barbudo vestido con pieles de león, y aseguró su puerta. Gilgamesh se acercó y la convenció que no era un maleante y que no iba a hacerle daño, le contó toda la travesía que había vivido, para que ella comprendiera el porqué de su aspecto. Siduri confió en Gilgamesh y lo dejó pasar. Él le contó que estaba buscando a Unapisthim, para que lo ayude a ser inmortal. Y Siduri le respondió:

“Oh Poderoso Rey, recuerda ahora que sólo los dioses perduran en eterna vigilia. Los humanos vienen y van, esa es la manera en que el destino lo decretó en las Tablillas del Destino.”

Gilgamesh no aceptó ese intento de disuasión, y le dijo que él estaba dispuesto incluso a atravesar ese enorme mar, con tal de llegar hasta Unapishtim. Entonces ella le sugirió que quizás el barquero de Unapishtim lo ayudaría. Gilgamesh acude a ese barquero, de nombre Urshanabi, quien lo acompañó en un viaje de tres días de navegación.

Cuando el bote llegó a tierra, Unapishtim, el Lejano, miró a Gilgamesh y dijo:

“¿Quién eres tú, y por qué has venido aquí? Y dime, ¿por qué están tus mejillas tan pálidas y tu rostro tan demacrado? ¿Por qué luces como un viajero de lejos, con los estragos del calor y el frío marchitos en tu cara? ¿Por qué la pena rasga tu corazón y el miedo carcome tu estómago? ¿Y por qué deambulas por el llano cubierto de pasto y el desierto abrasador buscando la casa del viento?”

Gilgamesh le contó a Unapishtim toda su travesía y su deseo de conseguir la vida eterna, y le dice:

He cruzado altas montañas y mares picados para venir cara a cara contigo, Utanapishtim. Deseo hablar contigo acerca de la vida y la muerte. Sé que tú has encontrado vida eterna y te has unido a la asamblea de los dioses. Yo también deseo vivir en la tierra para siempre. ¡Enséñame lo que tú sabes, para que pueda yo vivir como vives tú!”

Unapishtim le responde que todas las cosas de la vida perecen, que nada dura para siempre, que todo cambia o se destruye, y agregó:

“Cuando los dioses celestiales se reúnen en asamblea, ellos decretan el destino de cada ser humano. Los dioses determinan tanto la vida y la muerte para cada ser humano, pero no revelan el día de la muerte de alguien [en particular]”. 3.

 

Pero Gilgamesh no desistió, y seguía suplicando a Unapishtim, hasta que

consigue convencerlo, y a partir de ese momento Unapishtin, comienza a narrarle a Gilgamesh, cómo empezó el proceso que lo llevó a convertirse en un

miembro de la asamblea de los Dioses. Unapishtim le cuenta la historia de cómo se salvó del diluvio, Y luego continuó su relato, el cual encontramos en el Atrahasis. De esta manera Unapishtim concluyó su relato, de cómo su esposa y él, llegaron a convertirse en dioses celestiales, viviendo días sin fin, gracias a Enlil. Y aunque Unapishtim estaba consciente de que era poco probable Gilgamesh reciba de los Dioses una concesión semejante, accedió a prepararlo para tal desafío.

Unapishtim le puso a Gilgamesh ciertas pruebas. La primera prueba consistía en permanecer despierto durante seis días y siete noches, pero Gilgamesh no pasó esta prueba, y comprendió que la inmortalidad no iba a estar reservada para él. Por lo que accede a regresar a casa. Sin embargo, Unapishtim no lo envió con las manos vacías, le dijo dónde podía conseguir una planta que, aunque no le daría vida eterna, sí le permitiría mantener la juventud. Gilgamesh consiguió la planta y se fue con ella de regreso a casa. Se fue por el mismo camino por el que había llegado. Cuando llegó al otro lado de la orilla del mar, cerca de la cabaña de Siduri, dejó la planta en una poza de agua y mientras estaba descuidado, una serpiente se la robó y se la llevó. Gilgamesh, decepcionado, retornó a su ciudad e hizo grabar en piedras todas las aventuras que había vivido.

Ahora, cuando analizamos las fuentes hebreas debemos combinar las Escrituras Oficiales o Tanaj, con las fuentes apócrifas también conocidas como pseudoepigráficas. Al hacerlo, encontramos que los motivos que para el diluvio nos brindan estas fuentes, son muy diferentes a aquellos que reportan las fuentes mesopotámicas. Sin embargo, a pesar de esta y otras discrepancias, existe un hilo conductor que sobresale en ambas vertientes de fuentes:

La necesidad imperiosa que mostraban los Dioses por el Culto Ritual y la veneración de los humanos hacia ellos.

Después de la partida definitiva de Enoc, se cuenta que este ganó una alta jerarquía en las esferas celestiales, pero que aún podía ser contactado por sus descendientes en tierra, y en la tierra, la vida seguía su curso y ya se sentían las consecuencias de las relaciones entre hijos de dios y mujeres humanas. Por ejemplo, entre los descendientes mismos de Enoc. Fue matusalén el hijo favorito de Enoc, quien recibió sus enseñanzas. Matusalén fue padre de Lamec, el cual fue padre de Noé. Cuando nació Noé, su apariencia era tan fantástica, que Lamec llegó a sospechar que ese niño no era su hijo, sino que era el producto de una relación entre su esposa (Sela o Betenos, dependiendo la fuente que se consulte) y uno de los “Vigilantes”. En ese momento, Matusalén, padre de Lamec, acude en busca de su padre Enoc, quien ya hace tiempo había sido llevado al cielo, y le pide que, con sus conocimientos divinos, le resuelva esa duda.

Ahora escúchame padre mío, le ha nacido un hijo a mi hijo Lamec, que no se parece a él, su naturaleza no es como la naturaleza humana, su color es más blanco que la nieve y más rojo que la rosa, los cabellos de su cabeza son más blancos que la lana blanca, sus ojos son como los rayos del sol y al abrirse han iluminado toda la casa. “Se ha levantado de las manos de la partera, ha abierto la boca y ha bendecido al Señor del cielo. “Su padre Lamec ha sido presa del temor y ha huido hacia mí, no cree que sea suyo sino de los ángeles del cielo y heme aquí que he venido hacia ti para que me des a conocer la verdad”. Entonces yo Enoc, le respondí diciendo: “Ciertamente restaurará el Señor su ley sobre la tierra, según vi y te conté, hijo mío. En los días de Yared, mi padre, transgredieron la palabra del Señor. “He aquí que pecaron, transgredieron la ley del Señor, la cambiaron para ir con mujeres y pecar con ellas; desposaron a algunas de ellas, que dieron a luz criaturas no semejantes a los espíritus, sino carnales. “Habrá por eso gran cólera y diluvio sobre la tierra y se hará gran destrucción durante un año. “Pero ese niño que os ha nacido y sus tres hijos, serán salvados cuando mueran los que hay sobre la tierra. Entonces descansará la tierra y será purificada de la gran corrupción. “Ahora di a Lamec: ‘él es tu hijo en verdad y sin mentiras, es tuyo este niño que ha nacido’; que le llame Noé porque será vuestro descanso cuando descanséis en él y será vuestra salvación, porque serán salvados él y sus hijos de la corrupción de la tierra, causada por todos los pecadores y por los impíos de la tierra, que habrá en sus días. “(1-Enoc 106: 10-18)4.

 

Estos valiosos detalles que Enoc, le da a su hijo Matusalén, décadas después, se las repetiría a su bisnieto Noé, pues se cuenta que viendo Noé que la tierra estaba amenazada de ruina y corrupción, se dirigió en busca de su antepasado Enoc, tal como tiempo atrás también lo había hecho su abuelo Matusalén. Noé, gritando al cielo, preguntaba por qué estaban pasando esas cosas en la tierra, y llamaba a su bisabuelo y preguntaba si él también perecería en la inminente destrucción. De repente se produjo un fuerte temblor. En ese momento su bisabuelo Enoc. Enoc le explica a su bisnieto Noé, que la inminente destrucción sucedería porque “el Señor de los espíritus”, había dictado una sentencia contra los hijos de los Vigilantes, y las mujeres terrestres, (Enoc se refiere a estos vástagos como los espíritus de la tierra). Le explica que los espíritus de la tierra van a ser destruidos “porque han conocido los misterios de los Vigilantes”. A continuación Noé cuenta:

Luego, mi abuelo Enoc me tomó por la mano, me levantó y me dijo: “Vete, porque le he preguntado al Señor de los espíritus sobre esta sacudida de la tierra; Él me ha dicho: “Por causa de su injusticia se ha determinado su juicio y no será detenido por mí nunca porque las brujerías que ellos han buscado y aprendido, la tierra y los que habitan en ella, serán destruidos”. En cuanto a esos ángeles, no habrá lugar para su arrepentimiento, porque han revelado lo que era secreto y están malditos, pero en cuanto a ti, hijo mío, el Señor de los espíritus sabe que eres puro, y sin culpa ni reproche al respecto de los secretos. “Él ha destinado tu nombre entre los santos y te preservará entre los que viven sobre la tierra. Él ha destinado tu linaje para la realeza y para grandes honores y de tu semilla brotará una fuente de justos y de santos innumerables, por siempre.” (1-Enoc 65: 11-12)

 

Lo primero que resalta es que, vuelve a relucir el tema del conocimiento, ya que los espíritus de la tierra (los hijos entre ángeles y humanas) serían destruidos “porque han conocido los misterios de los Vigilantes”. Es decir que, Dios, “el Señor de los espíritus”, no quería que esa generación -que sabía más de lo que debía- sobreviva. Así como a sus hijos, se los castigaría exterminándolos con el diluvio, también sus padres, los Vigilantes, serían castigados, “porque han revelado lo que era secreto”. Pero Noé no debía preocuparse, porque él era puro y “sin culpa ni reproche respecto de los secretos”, (TRADUCCIÖN = Cómo tú, Noé, no has accedido al conocimiento liberador, y sigues en la ignorancia que es funcional a nuestros fines, serás salvado.)5.

 

Al final llegó el día en que el Señor le avisó a Noé que enviaría el diluvio, pero que él y sus hijos sobrevivirían a la inundación refugiándose en un arca. Según la versión bíblica Dios le ordena a Noé construir el arca, pero según el libro de Enoc, fueron los ángeles quienes le construyeron el arca a Noé.

Esta es la versión apócrifa del libro de Enoc 1:

En esos días la palabra del Señor del universo vino a mí y Él me dijo: “Noé, tu destino ha llegado hasta mí, un destino sin mancha, un destino de amor y rectitud. “Ahora los ángeles están construyendo una casa de madera y cuando terminen su tarea, extenderé mi mano sobre ella y la preservaré y la semilla de vida germinará de ella y se producirá un cambio para que la tierra no quede desocupada. “Yo consolidaré tu linaje ante mí para siempre, diseminaré a los que viven contigo y no será estéril, sino será bendecida y multiplicada sobre la superficie de la tierra en el nombre del Señor.” (1-Enoc 67: 1-3)

 

Según la versión bíblica:

“Entonces Dios dijo a Noé: “He decidido el final de toda carne, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los destruiré junto con la tierra. Hazte un arca de madera de árbol Conífero. Haz compartimentos al arca, y cúbrela con brea por dentro y por fuera. Hazla de esta manera: de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. Hazle una claraboya y termínala a un codo de la parte alta. La puerta del arca estará a uno de sus lados. Construye también un piso bajo, uno intermedio y uno superior. Porque he aquí, yo voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la cual hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra morirá. Pero estableceré mi pacto contigo. Entraréis en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.” (Génesis 6: 13-18)

 

Luego, acorde a la versión bíblica, la deidad le instruye a Noé sobre introducir dentro del arca una pareja de cada especie, y provisiones para que se alimenten mientras dure el diluvio. Noé hizo todo acorde a las disposiciones de la deidad, y una vez que todos estaban dentro del arca, llegó el diluvio, el cual duró cuarenta días, pero las aguas permanecieron altas durante ciento cincuenta días, y acabó con toda la vida de la tierra. Luego, cuando la lluvia cesó, Noé envió primero un cuervo y luego una paloma para averiguar si ya había tierra seca en alguna parte de la tierra. Luego Noé descendió del arca y ofreció un sacrificio a la deidad:

Entonces salieron del arca Noé, sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos con él, y todos los animales, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se desplaza sobre la tierra, según sus familias. Entonces edificó Noé un altar a Dios, y tomando de todo cuadrúpedo limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar. Dios percibió el grato olor, y dijo Dios en su corazón: “No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud. Tampoco volveré a destruir todo ser viviente, como he hecho.” (Génesis 8: 18-21)6.

 

Y la deidad se congratuló ante la ofrenda quemada que Noé le ofreció. Y de esta manera, sus planes se concretaron:

Entonces, atando cabos, podemos suponer que, los secretos revelados por los Vigilantes, era información muy sensible, como: Encantamientos, cortar raíces; romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines; los signos de los rayos; los presagios de las estrellas; los significados de los relámpagos; las señales de la tierra; los presagios del sol y la luna…

Esos conocimientos les permitirían a los humanos resolver muchos problemas de su vida diaria, sin tener que recurrir a la presentación de ofrendas rituales a los Dioses. En otras palabras, esos secretos a los que accedieron gracias a los Vigilantes, hacían a los humanos menos dependientes o prácticamente independientes de los Dioses. Pero los Dioses no podrían subsistir sin seres que les presenten sacrificios rituales diariamente… De ahí, que el real motivo del diluvio, fue exterminar a una población “inservible”. Gracias a la instrucción recibida por Enoc en el “cielo” (un verdadero manual de rituales) se consiguió retomar el adoctrinamiento de los humanos para seguir con los sacrificios.7.

 

La deidad había eliminado a aquella humanidad que, por haber accedido al conocimiento secreto, había prescindido de la veneración ritual de los dioses, pero rescató a Noé, el cual, al no haberse “contaminado” con las revelaciones de los vigilantes, seguiría en la ignorancia, es decir, seguiría rindiendo culto y ofrendas rituales a los dioses, y por eso, fue que se había escogido al linaje de Noé, para que surja una nueva humanidad, una nueva humanidad esclava de los Dioses, y que, por lo tanto veneraría ritualmente a los Dioses.

 

David Parcerisa con la colaboración de David Canga.

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