La teoría de la evolución de Darwin nos dice que la vida surgió de los océanos, a través de una “sopa primigenia multicelular” de la que emergerían las primeras criaturas marinas, y por una cadena de sucesos casuales, esta vida marina se adaptaría al medio terrestre en forma de reptiles y mamíferos. Una teoría basada en que estas especies cambiarían a través de un proceso de adaptación al medio, propiciando así, el ascender hacia un siguiente escalón evolutivo. Pero si esto es así, ¿Dónde están los signos de cambio en el resto de especies animales que llevan habitando muchos más milenio que nosotros en la tierra?
Charles Darwindarwin

Existen gran variedad de osos, canes, felinos, reptiles… pero siguen siendo animales estancados y sin signo alguno de haber mutado lo más mínimo hacia una escala de evolución que se asemeje remotamente a la nuestra.
Si el hombre procede del mono, eso presupone que el mono habría tenido que mutar en algún momento para dar paso a un siguiente eslabón, pero entonces, ¿Por qué el mono sigue siendo mono?
De igual modo, a escala humana, ¿Por qué las razas no han mutado de negra a blanca, o viceversa, en función de los cambios de adaptación al clima? Los negros siempre son negros, los blancos siempre son blancos. No hay mutaciones. Cada raza se mantiene, y el hecho de que la negra habite en regiones cálidas o la blanca en regiones frias, no parece obedecer a esa mutación de la que habla Darwin, sino que más bien parecen haber sido ubicadas –o si se me permite la expresión “colocadas” a propósito- en lugares con el clima adecuado a sus características fisiológicas.
En los textos sumerios, cuando los Dioses Anunnaki hibridaron su especie con el Neandertal para crear a los “Lulu”, (esclavos primitivos) los Dioses los denominaban “Los Hombres de Cabeza Negra”.
Los expertos aseguran que la definición de “cabezas negras” se refiere a que los Dioses, a bordo de sus carruajes voladores, nos llamaban así por la negrura del cabello desde vista aérea. No por el color de la piel oscura.
Los genetistas actuales no han encontrado ni rastro de ADN Neandertal en la sangre de algunos nigerianos y bosquimanos, sin embargo, es probable que existan trazas de este ADN en los pobladores del Norte de África, puesto que allí se mezclaron con Europa del Sur y Asia Occidental.
No es correcto afirmar pues, que la raza negra no contenga ADN de Neandertal, puesto que eso solo se ha podido confirmar en una minoría. Sin embargo, no es descartable que los africanos más autóctonos no tengan nada que ver con el Neandertal, y provengan del hibridaje de un ancestro homínido anterior al Neandertal.
En todo caso, todas las razas humanas parecen haber sido fruto de distintos tipos de manipulación en un proceso de hibridación entre estos reptiles humanoides y ciertos tipos de homínidos que ya existían en la tierra hace milenios.
La pregunta es; ¿Surgieron los homínidos como el Cromagnon, el Erectus, o el Neandertal de una línea evolutiva del mono?
Algunos contactados como Barbara Marciniak o Álex Collier, ofrecen una teoría alternativa bastante interesante. Según ellos, hace millones de años, la tierra fue visitada por más de una veintena de razas extraterrestres que sembraron la vida inteligente. Tomaron a los monos como blanco de experimentación, y los cruzaron con ADN de dichas razas cósmicas, dando como resultado a los homínidos.

Collier, (quién dice estar en contacto mental con seres de Andrómeda) asegura que estos primates contenían ADN de un total de 22 razas.
Y Marciniak (quién dice estar en contacto con Pleyadianos) apunta a que con esta siembra de vida, nuestro planeta se convirtió en una especie de “Biblioteca viviente”. Los homínidos eran algo así como contenedores genéticos de una gran variedad de especies para utilizarlos biológicamente para crear nuevas especies más avanzadas, simplemente como programas de almacenamiento. Y ambos contactados coinciden al afirmar, que este proceso se ve interrumpido por la llegada de unas razas reptilianas intrusas, que no solo boicotean ese ciclo de vida, sino que lo usurpan, tomando a esos homínidos para hibridarlos con sus genes reptil, creando al Homo Sapiens como generador biológico que les procure energía psíquica y emocional de la que alimentarse. Para ese fin, infiltran en el ADN humano una serie de iniquidades y resortes para debilitar la capacidad de vibrar en altas cotas de armonía y equilibrio espiritual. Eso se habría efectuado reduciendo las doce hebras del ADN original, desactivando diez de ellas y dejando activas solo dos.
En los textos sumerios, la Diosa Ninhursag describe así su poder para manipular los genes de los “Lulu”; “¿Cuán bueno o malo es el corazón de un hombre? Según me dicte mi voluntad puedo hacer que su destino sea bueno o malo…”
La Diosa Madre Ninhursag, en complicidad con Enki y su hijo Ningishzidda, se disponen, según los textos, a “crear” al nuevo hombre;creacion
“Mientras la Diosa del Nacimiento esté presente, que la Diosa del Nacimiento forje una descendencia. Mientras la Madre de los Dioses esté presente, que la Diosa del Nacimiento forje un Lulu; que el trabajador lleve la carga de los dioses. Que cree un Lulu Amelu, que él lleve el yugo.”
Un proceso en el que se describe como utilizan los genes de un Dios de su raza para conferirlo al útero de las Diosas Madre o Diosas Procreadoras.
Los textos se refieren al útero como “arcilla”, como metáfora de un contenedor de vida; «Prepararé un baño purificador, que un dios sea sangrado… De su carne y sangre, que Ninti mezcle la arcilla».
Ese es otro aspecto que Zecharia Sitchin omite de nuevo en sus obras. No dice nada sobre el sacrificio de un Dios, cuyo cuerpo y sangre será utilizado para generar al hombre. Los textos usan el término “asesinar”. Sitchin no lo interpreta literalmente, y lo asocia con una extracción de genes a través “del esperma de un joven astronauta”. Pero los textos si son literales y precisos, ya que hablan de un sacrificio, incluso dan el nombre de ese Dios; “Wei-la”. Deidad desconocida por ahora, pero que parece podemos relacionar como el líder que instigó la revuelta de los Igigi, la rebelión de los trabajadores que realizaban las excavaciones.
En “El Mito del Atrahasis”, leemos; “Que un dios sea degollado y que los otros dioses, sumergiéndose en él, puedan ser purificados. Con la carne y la sangre del dios, que Nintu mezcle arcilla, a fin de que dios y hombre puedan ser enteramente mezclados en la arcilla y en el tiempo que ha de venir podamos oír el tambor. Que se haga un espíritu de la carne del dios. Como ser viviente que él revele al hombre por esta señal y para que esto no se olvide él tuvo un espíritu. A We-ila, que tenía personalidad, los dioses asesinaron en su asamblea.”
En otras palabras, si los textos no mienten, parte de nuestra genética pertenece al líder de ese motín, que fue castigado con la muerte y del que se dice en los textos que “de su cuerpo y su sangre se moldeó el hombre”.
Enki junto a su medio hermana, Ninhursag.

Más adelante, a Ninhursag se une otra Diosa Madre, Ninki, la esposa de Enki. El proceso les permite elegir el sexo de los “lulu”, realizando cada vez, 14 inseminaciones, con 7 machos y 7 hembras;
“Ninti pellizcó catorce trozos de arcilla; depositó siete a la derecha,
depositó siete a la izquierda. Ninki, mi esposa-diosa será la que afronte el parto. Siete diosas-del-nacimiento estarán cerca, para asistir. El destino del recién nacido tú pronunciarás; Ninki fijará sobre él la imagen de los dioses; y lo que será él es Hombre.”
Transcurren 9 meses y no se producen los nacimientos. Al empezar el décimo mes, los Anunnaki recurren a la cesárea;
“Ninti… cuenta los meses…Al destinado 10° mes llamaron; la Dama Cuya Mano Abre llegó. Con el… ella abrió el útero. Su rostro brilló de alegría.
Su cabeza fue cubierta;… hizo una abertura; lo que estaba en el útero salió.”
Cuando surge el primer prototipo, Ninhursag lo alza en brazos y grita;
“¡Lo he creado! ¡Mis manos lo han hecho!”
Sin embargo, la ciencia oficial da por hecho que la teoría de Darwin es cierta, sin estar demostrada y sin prueba alguna de ese famoso eslabón perdido, que a la vista de lo expuesto, lo más probable es que no aparezca nunca. Sin embargo, esta teoría es la que prevalece y se acepta en las universidades de todo el mundo.
El hecho irrefutable por ahora, es que el peso de las evidencias históricas indican claramente un origen intervencionista que deja a la teoría evolucionista en solo eso… una teoría.
Como ya apuntamos en nuestra anterior obra “Anunnaki: Creadores de la Humanidad”, la evolución no puede disminuir el número de cromosomas, partiendo de un Neandertal con 48 y pasar al siguiente eslabón del Sapiens con 46.
Presentando además los cromosomas 2 y 3, signos de haber sido cortados y ensamblados artificialmente, para encajarlos en uno, a través de los telómeros.
Ese es un trabajo de ingeniería genética demasiado laborioso como para adjudicárselo a un “milagroso” y “fortuito” salto evolutivo. Más improbable aún, viendo a culturas antiguas que florecen de la noche a la mañana, como la Sumeria, de las cuales no hallamos un registro de etapas de evolución que indique un progresivo avance cultural, arquitectónico o matemático, sino que en un periodo relativamente corto, el hombre primitivo emerge de la nada, levantando imperios y civilizaciones muy avanzadas en áreas del saber que ni hoy somos capaces de explicar su origen.
Pero su origen nos lo dejaron escrito hace miles de años nuestros ancestros; ellos insistieron en apuntar hacia las estrellas, hacia los Dioses, hacia seres muy avanzados que un día, estuvieron aquí…
¿Por qué nos resulta tan difícil admitir lo que parece tan obvio?genesis po
Cuando acudimos al libro del Génesis, leemos como Yahvé ordena la creación del hombre;
“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.” (Génesis 1: 26)
Pero a Yahvé se le escapa un detalle… habla en plural.
Aunque, en la biblia aparece constantemente la palabra cananea “ELOHIM”, que los hebreos utilizaron para designar a Dios en singular. Aunque también se traduce como “Poderoso”. El profeta Ezequiel utilizaba el equivalente singular con la expresión “ELOAH”, para designar a un dios concreto.
Aunque en términos genéricos “ELOHIM” es singular, en otras partes se da a entender que no solo hay un dios, sino varios. O cuanto menos, Yahvé parece contar con otras entidades que están a su servicio.
Efectivamente en los textos sumerios, se relata que Adán fue el resultado de una fertilización in vitro. Los diseñadores genéticos fueron los dioses Enki, su hermanastra Ninhursag y Ningishzidda; los tres tomaron el óvulo de una hembra neandertalensis, lo fertilizaron con su esperma y lo reimplantaron en el útero de Ninhursag, una diosa conocida como “Mami”, la diosa madre de la humanidad.
Después de crear a Adán, también en el libro de los Jubileos, se describe como Yahvé ordena a sus subalternos, los ángeles que trabajan para él, que confeccionen una hembra como compañera;
“El Señor nos dijo: No es bueno que esté el hombre solo: hagámosle un auxiliar como él. Y el Señor nuestro Dios, le infundió un sopor, de manera que se durmió. Tomó para formar a la mujer uno de sus huesos. Y así lo hizo: aquella costilla de la mujer. Y arregló con carne su lugar tras formar a la mujer.” (Jubileos 3: 3-5)

Sin embargo, en Génesis, se nos cuenta que la primera mujer fue creada al mismo tiempo que Adán, y se trataba de una demonia llamada Lilith.
Huraña y rebelde, Lilith se negaba a practicar sexo con Adán, ya que consideraba una humillación acostarse debajo de él;
“Yo también fui hecha como tú, y por lo tanto soy tu igual».
Como Adán insistía una y otra vez en practicar el sexo, Lilith se enfadó y pronunció el mágico y secreto nombre de Dios, que le confirió el poder para elevarse en al aire y escapar, abandonando así a su compañero.
Lilith salió del Edén y se detuvo a orillas del Mar Rojo. Según las tradiciones judías, mantuvo relaciones lujuriosas con los demonios que habitaban esas tierras, dando a luz a los Lilim, seres cubiertos de pelo. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces se dice que, como venganza, Lilith se convirtió en un demonio nocturno que ataca por las noches a los infantes de menos de ocho días para absorberles la energía, estrangulándoles hasta la muerte.
Entonces Yahve probó en un segundo intento, de crear a una mujer a partir de restos de huesos, tejido, músculos, sangre y secreciones glandulares; el resultado fue un engendro tan espantoso a la vista de Adán, que salió huyendo al verla.
Fue en el tercer intento, cuando Dios extrajo una costilla de Adán para confeccionar la anatomía de Eva, y esa vez, tuvo éxito.
Leyendo los textos sumerios, se sugiere que cuando el Génesis habla de la costilla de Adán, se refiere más bien a una extracción de ADN en esa parte de su cuerpo, a partir de la cual se elabora la fertilización de su versión femenina, Eva. En Génesis se dice que Dios le extrae una costilla a Adán mientras duerme, algo que se complementa con los textos sumerios, quienes dicen que Adán fue dormido por los dioses para la extracción;
“Y Yahvé Elohim hizo caer un profundo sueño sobre el Adán y él se durmió, y tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar, y Yahvé Elohim construyó de la costilla que había tomado, una mujer y se la llevó a el Adán, y el Adán dijo esto: Es hueso de mis huesos, carne de mi carne.”
En el siguiente texto de los Jubileos, descubrimos que Adán y Eva no fueron creados en el Jardín del Edén, sino en otro lugar, y no fueron llevados al Edén hasta transcurrido un tiempo;
“Cuando Adán hubo pasado cuarenta días en la tierra dónde fue creado, lo llevamos a Jardín del Edén, para que lo labrara y guardara, y a su mujer, a los ochenta días, tras los cuales entró en el Jardín del Edén. (Jubileos 3: 9)

En jubileos 3:15, leemos: “Les dimos labor y le enseñábamos a hacer cuanto es propio del trabajo”
Una vez más, los textos dejan claro que Adán y Eva eran instruidos por los subalternos de Yahvé, los ángeles, ellos les enseñaron a trabajar la tierra y a recoger alimentos.
Entonces, en los textos aparece el momento en que Yahvé les advierte que pueden comer de los frutos de todos los árboles del paraíso, excepto de los del árbol del conocimiento.
El concepto del árbol pudiera ser una perfecta alegoría en relación a la ramificación del ADN humano, de hecho en estos grabados sumerios podemos apreciar las detalladas similitudes que guarda el llamado “Árbol de la Vida” con la cadena del ADN.

Entonces, en Génesis 3: 1-5, nos presentan la intervención de un ser al que llaman la serpiente, que incita a Eva a comer del fruto prohibido;
“Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Dios había hecho, dijo a la mujer: ¿De veras Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del Jardín? La mujer respondió a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del Jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del Jardín ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
(Génesis 3: 1-5)
Casi con las mismas palabras, en Jubileos 3: 17-19, aparece el mismo relato, pero al final del mismo, aparece un matiz… si en Génesis la serpiente advierte que si comen del fruto serán como dios, en Jubileos aparece en plural;
“Se os abrirán los ojos y seréis como dioses…”

Nuevamente hace referencia a que Yahvé no es el único Dios de los cielos.
En Génesis se insiste una y otra vez sobre la preocupación de los Dioses en que el hombre pudiera llegar a adquirir conocimiento, y más allá de eso, quizás la vida eterna;
“Y Dios dijo: He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su mano, tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre”. (Génesis 3: 22)
Aquí tenemos pues, el detalle de dos árboles diferentes; el Árbol de la Vida, cuyos frutos otorgan la vida eterna, y el Árbol del Conocimiento, que otorgaría a Adán y Eva una mayor expansión de su consciencia e inteligencia.SUMER
El Árbol del Conocimiento también podría interpretarse como un suplemento genético que se adosa al ADN humano para hacerle fértil en la reproducción sexual, de hecho, los expertos creen que la interpretación correcta de lo que sucedió fue que la serpiente introdujo en el ADN de Adán y Eva, una reprogramación de los cromosomas que les faltaban para procrear, el XY del hombre y el XX de la mujer. A través de la costilla de Adán, extrajeron algo que permitió la recombinación de las dos series cromosómicas , fusionando su número y código para hacerles fértiles.
Si Yahvé era Enlil, entonces, ¿Quién era aquella serpiente que parece hallarse en confrontación con el señor?
Satanás era el equivalente del Dios sumerio Enki, precisamente el Dios rival de Enlil/Yahvé, que como responsable de la hibridación del hombre con los homínidos, buscaba liberar al ser humano de la esclavitud a que les tenían sometidos en el Edén (EDIN en sumerio), como cobayas para la experimentación genética. Satanás es una palabra que viene del arameo “HA-SHATAN”, que significa Adversario, Enemigo o Acusador.
Sería el enemigo de Yahvé. En cualquier caso nunca se podría definir a Satanás como “El Ángel Caído”, tal y como defiende la Iglesia.
¿Pero que relacione existe entre Satán y Lucifer? ¿De dónde procede la primera referencia a Lucifer?satan

Para algunos expertos, ambos nombres se refieren al mismo ser, debido a que Lucifer es una palabra latina que significa “El Portador de la Luz”.
En la versión latina de la biblia, la “Vulgata” y durante la traducción de un texto de Isaías, San Jerónimo la incluyó para designar el término hebreo “HELEL”; el Resplandeciente. Naciendo así el mito del Ángel Caído.
Pero no sería nada más que una traducción que se le ocurrió a San Jerónimo.
El pecado original no habría sido otra cosa que el sabotaje de Enki, para hacer fértiles a Adán y Eva, y liberarles de aquella cárcel, y el fruto en sí, era la unión sexual. Pero muy probablemente se tratara de algo más que el simple acto reproductivo.
En Génesis leemos “Conoció Adán a su mujer Eva”, la palabra CONOCER en hebreo tiene el mismo significado que la palabra AMAR.
Adán y Eva hicieron el amor. Enki les enseñó a hacerlo, y dotó en su genética la capacidad sensorial de sentir, de amar, de vibrar en altas cotas, el sentimiento único del amor cuando dos cuerpos y dos almas se unen en un solo ser.
Enki modificó de alguna forma la genética, para que el hombre fuese un vehículo espiritual, capaz de alcanzar su propia libertad y trascender hacia estados de consciencia superiores. Por lo que es probable que más adelante, Enlil contraatacara y realizara una bifurcación de linajes; una línea de humanos híbridos con pura genética reptiliana-anunnaki , que se regiría por la frialdad y la crueldad, seres sin alma para que le sirvieran .
Luego se destacaría otra línea de sangre creada por Enki; el humano-neandertal más empático y dotado de la capacidad de amar.
Enki quiso ir más allá de los mandatos impuestos por el consejo Anunnaki y desprogramó al ser humano de una actitud robótica para implementarle sentimientos, intuición, sensibilidad y moral que le distinguiría del resto de especies animales.
A Enlil no le interesaba que el hombre pudiera reproducirse, porque eso significaba otorgarle poder; únicamente quería un esclavo obediente, frio y autómata. Sin embargo, la gran obra no estuvo exenta, como ya apuntamos anteriormente, de iniquidades y “defectos de fábrica”, la mayor parte debidos a las consecuencias de un hibridaje realizado con prisas.
Una vez que Enlil/Yahve descubre que Adán y Eva son fértiles y conscientes de la manipulación, los expulsa del paraíso;
“Dios expulsó del Jardín del Edén a todo mortal que allí había: todos fueron dispersados, según sus especies y naturaleza, hacia el lugar que se les había creado. Pero sólo a Adán permitió cubrir sus vergüenzas entre todas las bestias y animales. Por eso fue ordenado en las tablas celestiales a cuantos conocen el temor de la ley que cubran sus vergüenzas y no se descubran, como hacen los gentiles. A primeros del cuarto mes salieron Adán y su mujer del Jardín del Edén y moraron en la tierra de Elda, su país de origen”. (Jubileos 3: 29-32)

En los textos se mencionan constantemente a unas misteriosas “Tablas Celestiales”, que en los textos sumerios son llamadas “Tablillas del Destino”, ¿cuál era la función de dichos objetos? A la luz de todo cuanto se ha podido descifrar, las “Tablas Celestiales” eran algún tipo de tecnología que computerizaba eventos que se iban registrando, algo así como bitácoras. Pero más allá de eso, también tenían la propiedad de anticiparse a los eventos futuros, siendo así, una especie de oráculo artificial cuyo mecanismo ignoramos por completo. Conforme avance el relato, revelaremos más detalles sobre estos inquietantes artefactos.