CRONOVISOR: EL SECRETO OCULTO DE ENLIL

Enlil es un Dios que en los textos sumerios se nos describe como hijo del Dios del cielo, Anu, el máximo mandatario del consejo Anunnaki. Estas entidades se regían por el sistema sexagesimal y ciertamente todos ellos tenían un rango numérico para designar su posición en el poder.
Anu poseía el 60, el número más elevado de la cúspide de su mandato, era el número del máximo monarca. Sin embargo Enlil poseía el 50. Ni tan solo su hermano Enki, con el 40, podía hacerle sombra.
Pero aunque no sabemos qué suerte corrió Anu (hablamos de seres con ciclos de vida de miles y miles de años), Enlil acabó siendo el heredero al trono, pasando por encima de su hermano Enki que era el primogénito.
Aún así, en los textos sumerios no se presenta una imagen de poder absoluto tan grande en Enlil, como para considerarle el máximo mandatario. Aunque él tomaba casi todas las decisiones, siempre parecía verse subordinado por un consejo más o menos democrático, que terminaba por aprobar o desestimar ciertas leyes hacia los hombres.
Sin embargo, en los textos hebreos, cuando Enlil adopta el rol de Yahvé, se le presenta bajo un poder casi ilimitado para decidir y ejecutar cualquier decisión que tome, disponiendo además, de todo un ejército de comandantes (los ángeles custodios) así como una gran logística de naves y tecnologías a su servicio.
Parece como si en una breve franja de tiempo, se produce algún acontecimiento, del cual no tenemos un registro escrito en textos de ninguna cultura, en que se produce una transición de poder muy grande. Enlil parece adquirir un protagonismo cada vez más relevante, posicionándose por encima de todos los dioses, aún a pesar de los continuos conflictos armados que tuvo en el pasado con el hijo de Enki, el Dios Marduk, que gobernó Egipto durante 1000 años.
Marduk fue uno de los principales rivales de Enlil, al igual que él, no se conformaba con gobernar una zona de la tierra, sino el mundo entero. Marduk odiaba a Enlil porque consideraba injusto que hubiese usurpado el poder de su padre Enki, quien por ley, debería haber sido el heredero de Anu, al ser hijo primogénito.
Marduk, como Dios de Babilonia, fue el impulsor de la Torre de Babel, (para muchos fue en realidad una torre de lanzamiento espacial) como símbolo de rebeldía contra la tiranía de Enlil, y este acabó por derribarla.
Tras el diluvio universal, el consejo Anunnaki dividió la tierra en 4 regiones para repartirse sus regiones. A través de un sorteo extraordinario (a suertes), Enlil heredó Asia, Europa y Mesopotamia. Mientras que Enki heredó África.
El hijo de Enlil, Ninurta, heredó las tierras de Elam, Persia y asiria, mientras que su otro hijo Ishkur heredó el Asia Menor y las islas del mediterráneo.
El hijo de Enki, Marduk heredó Egipto, pero cuando fue nombrado Dios supremo de Babilonia se apoderó de las 4 regiones de la tierra.
¿Cómo se las arregló Enlil para hacerse luego con el control de todo el planeta?
La respuesta es clara; Enlil se hizo con el tesoro más ansiado por todos los Dioses, el tesoro más codiciado y por el cual tanta sangre habían derramado en el pasado. Las “Tablillas Celestiales” o “Tablillas del destino” que tantos Dioses habían robado o intentado apoderarse por la vía de la fuerza o el engaño.eufrates_y_tablillas_del_destino_by_franxoo-d8zprm2
El monstruo Pazuzu (Un subordinado de Enlil) consiguió robarlas, y en los textos se nos cuenta como se desató una guerra que puso en jaque a todo el consejo Anunnaki. Esas tablillas conferían un poder ilimitado a su portador, no solo parecían otorgar estrategias bélicas o de gobernabilidad, sino incluso la activación de alta tecnología y armamento… ¿O quizás algo más trascendente aún?
Pazuzu fue finalmente derrotado por Ninurta, y condenado a muerte. Pero no fue el primero ni el último que habría intentado hacerse con ellas.
Los textos señalan a Enki como el portador o guardián de las “Tablillas del Destino”, o también llamadas “Tablas ME”. Y las guardaba celosamente, pero existe un relato en el que la perversa Diosa Inanna/ishtar consigue robarle un buen número de ellas…
Ishtar sabía de la fama de libinidoso de Enki, así que trató de seducirle a través de sus encantos y se presentó en su residencia para celebrar un banquete. Enki, creyendo que le haría el amor, le ofreció grandes manjares, vino y cerveza. Pero quién más terminó emborrachándose fue Enki, y en medio de las risas, Ishtar le repetía una y otra vez; “¡Enséñame los MEs! ¡Deja que sostenga un ME en mi mano!”
Enki le mostró las tablas ME en un juego de tira y afloja, hasta que la embriaguez se apoderó de él… momento que Ishtar aprovechó para robarle un total de 94 tablas que cargó en su nave y partió velozmente…
Cuando Enki volvió en si, fue presa de la rabia y la indignación, pero cuando ordenó a su visir que fuera tras ella para recuperarlas, ya era tarde.
Consiguieron detenerla y llevarla a Eridú para que respondiera ante el consejo. Enki le gritó ante todos;
“¡En nombre de mi poder, en nombre de mi padre Anu, te ordeno que me devuelvas los ME!”
Ishtar se puso delante de su abuelo Enlil y exclamó; “¡En justicia he obtenido los MEs, el mismo Enki los puso en mis manos!” Enlil preguntó si eso era cierto, y Enki asintió desolado…
Y así es como era alabada la Diosa a partir de entonces;
“¡Dama de los MEs, reina, brillante resplandeciente, por el amor de Anu consagrada, portadora de grandes adoraciones, Dama de los grandes MEs, de ellos es la guardiana!”
¿Pero que eran exactamente esos misteriosos objetos?
Como ya revelamos, en el Libro De Enoc se dice que las “Tablillas celestiales” permitían ver el futuro, anticiparse a los acontecimientos que se darían 1000 años después, y la prueba esque Enoc anunció la caída de la Torre de Babel, el Diluvio Universal o el ascenso de Isaias a los cielos… un milenio antes de que tuvieran lugar.
Aquel que se apoderara de estos artefactos, dominaría el mundo, pues tendría la ventaja de conocer todo cuanto ocurriría, y así sería capaz de alterar ciertos acontecimientos a su antojo, modificando la historia a su voluntad.
Y eso es lo que hizo Enlil. Pero no todo termina ahí. Algunos hombres llegaron a conocer parte de ese poder tecnológico. El propio Enlil se atrevió a filtrarlo en algunos de sus híbridos humanos para mejorar o acelerar su agenda de dominio.
Pero, ¿A quién confiaría Enlil un poder como ese, sopesando el riesgo de que pudiera utilizarse para beneficio propio?
Enlil haría algo así solamente con los híbridos de sangre más pura de su estirpe, y de hecho así lo hizo con el Rey Salomón, cediéndole probablemente una de sus más valiosas “Tablas ME”, la cual trasladó a su templo y fue conocida por los hombres como “La Mesa de Salomón”.
Salomón fue un Rey que gobernó entre los años 978 y 931 A.C, y era conocido como “El Hombre más Sabio del Mundo”, padre del conocimiento Cabalístico. Se cree que la Mesa, también llamado “El Espejo de Salomón” era un objeto hecho de madera y oro, engalanado de esmeraldas, que permitía contemplar imágenes del pasado y del futuro, desvelar los secretos del cielo, y conocer otras dimensiones.

Se decía que tenía 365 patas, pero que quizás no era exactamente una mesa, sino una tabla. ¿Era una tabla del destino o tabla ME?
365 patas, como 365 días tiene el año… ¿Casualidad? ¿O bien era una forma de decirnos que dicho objeto plasmaba la información de cada día de un año?
Supuestamente, en este objeto estaba inscrito el nombre secreto de Dios, pero debido a que estaba prohibido pronunciarlo por ningún hombre de la tierra (ya que al hacerlo se podría adquirir el poder de la creación) Salomón grabó “El nombre del Poder” en forma de jeroglífico.
En los textos sumerios se da a entender que existían cientos, quizás miles de esas misteriosas tablas, y uno se pregunta, ¿Significa que su poder dependía de reunir la mayor cantidad de ellas? ¿Acaso las 365 patas a las que se hace alusión a la Mesa de Salomón eran en realidad 365 tablas unidas a un sistema de visión cuántico parecido a un holograma?
El enigma no termina ahí…
En Mayo de 1972, aparece por primera vez en varios periódicos la increíble noticia de que un sacerdote benedictino y físico llamado Alfredo Ernetti, conjuntamente con otros religiosos, había desarrollado una máquina capaz de visionar el pasado, a la que bautizaron como “El Cronovisor”. El proyecto había sido financiado por el Vaticano en los años 50, y 12 científicos de alto nivel habían participado en este descubrimiento, cuyo principio de basaba en rescatar ondas visuales y sonoras del pasado, para decodificarlas en imágenes y sonidos sobre una pantalla. Se trataría de una recaptación de ondas que el Cronovisor sería capaz de recomponer. Pero según ellos, solo podía interactuar con el pasado, jamás con el futuro.PLANO CRONOVÍSOR
Supuesto plano del Cronovisor.

Las fotografías que aportó el padre Ernetti fueron muy polémicas. Algunas mostraban al mismísimo Jesús de Nazareth caminando por un campo junto a sus discípulos. Otras imágenes que Ernetti aseguraba haber registrado pertenecían a Napoleón durante la batalla de Waterloo, Moises con las tablas de la Ley, la destrucción de Sodoma y Gomorra, o las últimas palabras de Jesús en la cruz… Pero todo esto no convenció en absoluto a la comunidad científica y los expertos se dividieron en dos sentidos; los que pensaban que el Cronovisor no había sido más que un burdo fraude, o bien, que era real, pero el vaticano se negaba a mostrar todas las fotografías y documentación real que habían obtenido.
¿Qué ganaba entonces el Vaticano haciendo público algo así, si al final, terminaron por no revelar hasta donde habían llegado? ¿O acaso la noticia se había filtrado a los medios sin la autorización expresa del Vaticano?
¿Adivina el lector qué científico había colaborado en la confección del Cronovisor? Ni más ni menos que el Físico nazi Wernher Von Braun.
¿Adivina el lector que ocurrió con el proyecto cuando saltó a los medios de comunicación? La cúpula gobernante del Vaticano confiscó el Cronovisor y prohibió al padre Ernetti y a su equipo, volver a declarar nada sobre el asunto ni a la prensa ni a los medios, de modo que el Cronovisor fue clasificado como materia “Secretum Omega”; el máximo secreto que maneja el Vaticano.
Si anteriormente hablamos sobre dos supuestos ex -agentes de la CIA, que respondían a los pseudónimos de FALCON y CONDOR, se pudo averiguar la identidad de uno de ellos. Un Ufólogo llamado Robert Hastings pudo confirmar la identidad de FALCON, su nombre real era Richard Doty, un agente de la Oficina de la Fuerza Aérea de Investigaciones Especiales (AFOSI) asignado a la base de la Fuerza Aérea de Kirtland y retirado el 1 de octubre de 1988.
Entre las muchas cosas que reveló FALCON, destaca el hecho de que los “Grises” siempre sujetaban en la mano unos extraños objetos de cristal de forma octogonal que proyectaban imágenes de su planeta, supuestamente asociado al grupo estelar de Zeta Retículi, así como de otros lugares y dimensiones.ZETA RETÍCULI
¿Es casualidad el parecido de estos objetos de cristal con “La Mesa de Salomón” y con las “Tablas ME”, o estamos hablando de lo mismo?
En mi opinión no hay lugar para la simple coincidencia.

DAVID PARCERISA